Licencia Creative Commons

Showing posts with label SOCIAL EUROPE. Show all posts
Showing posts with label SOCIAL EUROPE. Show all posts

Sunday, July 15, 2018

LA CAUSA DE LA DISOLUCIÓN TRUMPIANA DE EUROPA




The cause of the Trumpian dissolution of Europe is the increasing – and, God knows, realistic – awareness among the European population that the credible political will to break out of this destructive spiral is lacking. Instead, the political elites are being sucked into the timid, pollster-driven opportunism of short-term power maintenance. The lack of courage to form even a single idea of one’s own for which a majority must first be won is all the more ironic because a majority prepared to demonstrate solidarity already exists as a fleet in being. I believe that the political elites – first and foremost the despondent social democratic parties – underestimate the disposition of their voters to engage themselves for projects reaching beyond narrow self-interest. The fact that this view isn’t just a reflection of unfulfilled philosophical ideals can be seen in the most recent publication by the research group led by Jürgen Gerhards, who for years has pursued wide-ranging and intelligent comparative studies on solidarity in 13 EU member states. He has not only found indicators for a shared European identity distinct from national identity, but also an unexpectedly high willingness to support European policies that would imply redistribution across national boundaries.

(…)

Simply looking back at the eternal rise and fall of the empires since Antiquity misses the novelty of the current situation. Despite continuing to grow together, global society remains politically fragmented. This frailty of politics provides a sense of the threshold before which people around the world recoil and shy away. I am referring here to the threshold of supranational and yet democratic forms of political integration that ask of voters that they, before casting their ballots, consider the perspectives of all citizens, even across national borders. The advocates of political realism, who have nothing but scorn for such a concept, often forget that their own theory is rooted in the Cold War conflict that involved two rational actors. Where, though, can rationality be found in today’s political arena? Viewed historically, the overdue step toward an effective Euro Union is part of the same learning curve that already took place once before with the development of national consciousnesses in the 19th century. Then too, the cognisance of national belonging beyond town, city and region did not evolve in any “natural” way. National identities were, rather, purposefully created by leading elites by adapting the shared consciousness of the populations to the already existing and wider ranging functional contexts of modern territorial states and national economies. Today, national populations are overwhelmed by the politically uncontrollable functional imperatives of a global capitalism that is being driven by unregulated financial markets. The frightened retreat behind national borders cannot be the correct response to that challenge.

(Jürgen Habermas won the German-French Media Prize in early July. This (Are we still good europeans?) is his acceptance speech in Berlin first published by Die Zeit. English translation by Charles Hawley.)


Tuesday, December 6, 2016

EL PLAN DE THATCHER Y CÓMO DERROTARLO




El plan de Thatcher y cómo derrotarlo

Philippe Van Parijs

¿Dónde podemos encontrar la más lúcida y compacta descripción del predicamento de la Unión Europea de hoy?. En una poderosa intervención para su creación escrita hace casi 80 años. En  “Las condiciones económicas del federalismo interestatal” (1939), reimpresas en su Individualismo y OrdenEconómico, Friedrich Hayek explica por qué el encuentra una federación multinacional, más tarde ejemplificada por la UE, una idea maravillosa. Esto es, esencialmente, porque combina dos características.

La trampa de Hayek

En primer lugar, está la función deshabilitante del mercado común, es decir los límites económicos sobre la política estatal que derivan de la libertad de movimientos entre las fronteras:

Si los bienes, las personas y el dinero pueden moverse libremente entre las fronteras interestatales, resulta imposible incidir en los precios de los diferentes productos mediante la acción de los estados individuales
El desapoderamiento de los gobiernos nacionales no se limita a la fijación de precios:

Como se demostrado por la experiencia en federaciones existentes, incluso la legislación sobre la restricción del trabajo infantil o de las horas de trabajo llega a ser difícil para el estado individual […}] No solamente la mayor movilidad entre los estados hace necesario evitar toda clase de tributación que lleve el capital o el trabajo a otro lugar, sino que habrá también considerables dificultades con muchos tipos de tributación indirecta.

En la esfera de los estados, todas las organizaciones económicas centrales serán seriamente debilitadas:

Una vez las fronteras dejan de esta cerradas y el libre movimiento es asegurado, todas estas organizaciones nacionales, sean sindicatos, cárteles o asociaciones profesionales, perderán su posición monopolística y entonces, como organizaciones nacionales, su poder para controlar la oferta de sus servicios o productos
Maravilloso- para Hayek! ¿Pero no será la capacidad para actuar al nivel nacional reemplazada por una capacidad para actuar al recién creado nivel de la federación? De ninguna manera- y esta es la segunda característica  que, combinada con la primera, da cuenta del entusiasmo de Hayek. Porque hay dos serios obstáculos a la creación de tal capacidad. En primer lugar las diferencias económicas serán mucho más pronunciadas en una entidad grande que en una pequeña:

Muchas formas de interferencia estatal, acogidas en un estadio de progreso económico, son consideradas en otro como un gran impedimento. Incluso tal legislación como la limitación de las horas de trabajo o el seguro de desempleo obligatorio, o la protección de diversiones , serán vistas de diferente manera en regiones pobres y ricas y puede ser que en la primeras sean dañosas y levanten un oposición violenta por parte de la gente que en las regiones más ricas las demandan y se benefician de ellas

En Segundo lugar; y más seriamente, una federación multinacional carece de la identidad común y de la disposición a la solidaridad asociada en la que las naciones estado pueden descansar:

En las actuales ideologías nacionales es comparativamente fácil persuadir al resto de la comunidad que es en su propio interés proteger “su” industria del acero o “su” producción de trigo o lo que sea […] la consideración decisiva es que su sacrificio beneficie a sus compatriotas cuya posición les resulta familiar. ¿Operarán los mismos motivos en beneficio de otros miembros de la Unión? ¿Es esperable que el campesino francés esté dispuesto a pagar más por su fertilizante para ayudar a la industria química Inglesa? ¿Estará de acuerdo el empleado en la ciudad de Londres en pagar más por sus zapatos o su bicicleta para ayudar […] a los trabajadores Belgas?

No hay ninguna duda para Hayek en cuanto a la respuesta. El, sin embargo, concede que:

Estos problemas no son , des luego, infrecuentes en los estados nacionales tal como los conocemos. Pero resultan menos difíciles por la homogeneidad comparativa, las convicciones e ideales comunes y la entera tradición común de la población de  un estado nacional

Las decisiones en particular son menos difíciles de aceptar si el gobierno que las toma se considera que está formada de compatriotas en lugar de mayoritariamente de extranjeros

Aunque en el estado nacional la sumisión a la voluntada de la mayoría será facilitada por el mito de la nacionalidad, debe resultar claro que la gente será reacia a someter cualquier interferencia en sus asuntos diarios cuando la mayoría que dirige el gobierno está compuesta de gente de diferentes nacionalidades y tradiciones. Es, después de todo, sentido común  que el gobierno central en una federación compuesta de mucha gente diferente tendrá que restringir su ámbito si debe evitar encontrar un resistencia creciente de parte de los varios grupos que incluye.

El resultado de la combinación de estas dos características-límites económicos sobre el estado nacional y límites políticos sobre el gobierno de la unión- debería ser lo suficientemente claro:

Parece haber poca duda que el ámbito de  la regulación de la vida económica será mucho más estrecho para el gobierno central de una federación que para los estados nacionales. Y puesto que, como hemos visto, el poder de los estados que forman la federación será todavía más limitado, mucha de la interferencia con la vida económica a la que hemos estado acostumbrados será impracticable bajo una organización federal.
En consecuencia, la creación de tal federación multinacional es una herramienta esencial y fantástica para la realización del “programa liberal” de Hayek, lo que mucho más tarde ha llegado a ser “neoliberalismo”. Directamente:

La creación de una efectivo orden legal internacional [en la forma de de una federación multinacional] es un complemento necesario y la consumación lógica del programa liberal.

El camino desde la European Act al Brexit

Si hay un apersona que captó perfectamente el mensaje de Hayek, ella fue Margaret Thatcher. Ella hizo campaña para confirmar la pertenencia de su país a la Comunidad en 1975.En el gobierno entre 1979 y 1990 apoyó con fuerza tanto la unificación del mercado común , particularmente a través de la Single European Act, como la expansión de su alcance hecho posible por el colapso del telón de acero en 1989.De acuerdo con el argumento de Hayek, la movilidad incrementada creada  por la profundización del mercado común desapoderó a los estados miembros, mientras que la creciente heterogeneidad creada por las ampliaciones post 1989 previno que la federación asumiera poderes regulatorios y redistributivos  que los estados miembros resultaban incapaces de ejercitar. Esta es la trampa de Hayek, la trampa en la que mas que nunca estamos gracias a las ampliaciones de 2004 y 2007 y a la defensa sin desmayo de las “cuatro libertades” por la Comisión Europea y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

¿Cómo deberíamos reaccionar? Como lucidamente explicó Hayek, si excluimos un nuevo levantamiento de las fronteras nacionales, con las enormes pérdidas económicas y de todas clase que podría desencadenar, queda una sola opción: debemos construir un genuino cuerpo político europeo que afronte el mercado único Europeo, en lugar de permitir a cada nación estado luchar con los límites impuestos por dicho mercado y, más allá, por un mercado mundial crecientemente globalizado. En particular, necesitamos urgentemente construir instituciones económicas que organicen al menos parte de la redistribución a una escala mayor. Tal redistribución impulsará la persecución de la justicia directamente, por medio de transferencias de la unión mejor protegidas contra la competencia social y tributaria que la redistribución a nivel nacional e indirectamente mediante la protección de la redistribución nacional contra la competencia social y tributaria
Esto no significa que necesitemos construir un megaestado social a nivel de la UE igual al que existe a nivel federal en los Estados Unidos. Nuestros respectivos estados nacionales han sido modelados, y deberían continuar siendo modelados, por debates separados durante mucho tiempo. Aunque solamente fuera por la diferencia lingüística de estos debates, una particularmente fuerte versión de la subsidiariedad debería resultar aplicable. En materias de política social como en muchas otras, ello justificaría un grado de descentralización significativamente mayor que el que sería óptimo con un población mononacional del mismo tamaño. El riesgo moral inherente a tal descentralización reduciría legítimamente el nivel óptimo de transferencias entre estados: “ninguna solidaridad sin responsabilidad”, como continuamente oímos a lo largo de la crisis griega. Sin embargo, el hecho de que un alto nivel de solidaridad es más duro de conseguir y mantener políticamente a nivel Europeo que a nivel nacional no lo hace menos importante.

Omito aquí la forma que esta amplia redistribución de la la UE podría y debería tomar ( ver El Euro-Dividendo). Lo que es claro, sin embargo, es que sus posibilidad política y sostenibilidad requiere un ulterior apoderamiento de la Unión, que debería estar autorizada a gravar y redistribuir entre las fronteras de una manera menos insignificante que la que emplea hoy. La UE no necesita imitar el estado federal americano, pero necesita hacer más de lo que dicho estado hace si no quiere permitir que su modelo social Europeo degenere, inmovilizado como está en la trampa de Hayek, en algo mucho más patético que el estado de bienestar americano, al que los Europeos tan a menudo miran desde arriba. Tal movimiento, urgentemente necesario para salir de la trampa, es desde luego exactamente lo que Margaret Thatcher, discípulo de Hayek hubiera odiado que ocurriera. En Statecraft, su libro de 2002, ella formula una fiera defensa contra los que quieren erigir algo similar a los Estados Unidos de Europa:

El paralelismo [con los Estado Unidos] es tan equivocado como profundamente significativo. Es equivocado porque los Estados Unidos se basaron desde su formación en un lenguaje, cultura y valores comunes­-Europa no tiene ninguna de estas cosas. También es equivocado porque los Estados Unidos se fraguaron en el siglo 18 y se transformaron en un sistema federal verdadero en el siglo 19  a través de los acontecimientos, sobre todo de las necesidades y resultados de la guerra. En contraste, “Europa” es el resultado de planes, es, desde luego, un proyecto utópico clásico, un monumento a la vanidad de los intelectuales, un programa cuyo destino inevitable es el fracaso: solamente la escala del daño final resultante resulta dudosa.

Después del famoso discurso del ministro de exteriores alemán Joschka Fischer sobre el objetivo último de la integración europea (Berlín, Mayo 2000), no dudo en personalizar:

No es ninguna sorpresa para mí que los mayores partidarios del Euro-federalismo hoy echaran primero sus dientes políticos en el utopismo infantil, teñido con la violencia revolucionaria, en los últimos 60 y 70.

En la medida en que se propaga que esto es precisamente lo que hay que hacer para salir de la trampa de Hayek, en la medida que crece la presión para moverse en esta dirección, su aviso a Gran Bretaña fue, y todavía sería hoy, para salir de la tenaza de este monstruo: después de “Yo quiero la devolución de mi dinero” es el turno de “Queremos nuestro país de vuelta”.

Pero, para no deshacer lo que se ha hecho durante décadas de acuerdo con el guión de Hayek, es crucial que Gran Bretaña retenga pleno acceso-y permanezca plenamente sujeta- al mercado Europeo, que Gran Bretaña y Margaret Thatcher pueden estar orgullosos de haber contribuido a profundizar y aumentar. De esta manera, Gran Bretaña, habiendo recuperado su “soberanía”, puede tranquilamente erosionar, por medio de la competencia tributaria y social, cualquier intento serio de perseguir la justicia igualitaria en Europea, tanto a nivel nacional como de la Unión. En otras palabras; “Déjennos Brexit pero “suavemente”, para conservar nuestra capacidad de sabotaje intacta”.Esto es lo que se puede llamar, sin mucha fantasía, el plan de Thatcher, la conspiración dirigida a salvar el programa neoliberal de Hayek del peligro de “proyecto utópico clásico” de una unión política, social y tributaria.

La Utopía Europea que necesitamos

El mismo Hayek, sin embargo, involuntariamente nos aconseja no abandonar este proyecto utópico. Diez años después de escribir el artículo antes citado, en el epílogo de la Segunda Guerra Mundial, Friedrich Hayek estaba desesperado acerca del cambio de los acontecimientos en Europa y Norteamérica. Con el New Deal, la expansión de los programas de seguridad social, las nacionalizaciones, y la expansión de regímense socialistas en Europa del Este de Estonia a Albania, el estatismo ganaba terreno en todo el mundo. En un artículo publicado en 1949 bajo el título “Los intelectuales y el socialismo” urgía a sus compañeros liberales  a erigir precisamente lo que Thatcher habría despreciado como “un monumento a la vanidad de los intelectuales”:

Si debemos evitar tal resultado, debemos ser capaces de ofrecer un Nuevo programa liberal que apele a la imaginación. Debemos hacer la construcción de una sociedad libre otra ves una aventura intelectual, una obra del coraje. De lo que carecemos es de una Utopía liberal, […] un verdadero radicalismo liberal que no ahorra las susceptibilidades de los poderosos (incluyendo los sindicatos), que no es demasiado práctico y que no se limita a lo que hoy parece políticamente posible[…] La principal lección que el verdadero liberal debe aprender del éxito de los socialistas es que fue su coraje por ser Utópicos lo que les ganó el apoyo de los intelectuales y por tanto una influencia en la opinión pública que está diariamente haciendo posible lo que hasta recientemente parecía profundamente remoto

Articular nuestras utopías no es solo una manera de capacitarnos para lograr lo que es posible. Hace posible lo que actualmente es imposible. Si Hayek no hubiera pensado así y no hubiera estado en lo cierto al pensar así, su neoliberalismo no estaría dominando el mundo medio siglo después. Si no queremos permanecer inmovilizados con el neoliberalismo o abandonar el terreno libremente a las distopías nacionalistas o yihadistas, lo que necesitamos ahora es aprender de Hayek lo que el aprendió de los socialistas. Necesitamos utopías auténticas, no menos, como Europeos en lo que se refiere al destino de la Unión europea.

Pero si el proyecto utópico que necesitamos debe tener algún oportunidad de ser realizado, deberá protegerse así mismo contra la presión de la globalización, incluyendo- mediante duras negociaciones del Brexit- contra la competencia tributaria y social de de un estado potencialmente pirata al otro lado del canal. Sobre todo, necesitará  fortalecer sus instituciones federales  y desarrollar el demos a nivel de la UE requerido para hacerlas funcionar. Esto requerirá muchas iniciativas y cambios estructurales, especialmente para fortalecer el alcance de la deliberación pan-Europea referente a la negociación entre los estados. Pero un desarrollo es más importante que cualquier otro, y fue hábilmente identificado por Margaret Thatcher en su Statecraft:

Quizás la falta más significativa del ampuloso superestado [es decir la Unión Europea] es que no es, no será, de hecho no puede ser en último término, democrático […] La razón real por la que no puede funcionar una democracia pan-Europea es porque no existe ninguna opinión pública pan-Europea[…] Es un lugar común, pero es demasiado a menudo olvidado, que los naciones de la Unión Europea están profundamente divididas por el lenguaje- no menos que doce lenguajes principales se hablan ampliamente entre sus presentes miembros …[…] Desde luego, a su tiempo todos los Europeos pueden, en cualquier caso, hablar Inglés (Yo solamente medio sonrío). Si tal cosa sucede, resultaría posible considerar seriamente el tratar de hacer funcionar la democracia al nivel pan-Europeo.

No puede haber un demos Europeo a menos que la gente sea capaz de comunicarse fácil y efectivamente una con otra a pesar de la diversidad de sus lenguajes nativos. Esto requiere la democratización de una común lingua franca. En la UE, esta lingua franca es y continuará siendo el Inglés, una histórica mezcla con pronunciación de Alemán y Francés que operará  como un medio más neutral de comunicación entre los Europeos después del Brexit. Pero esta democratización de una común lengua franca puede y debe ser  hecha consistente con el respeto por la diversidad de lenguajes nativos y con su preservación duradera, gracias a la específica implementación territorial de reglas obligatorias en lo que se refiere al uso de lo lenguajes en la comunicación pública y en la educación obligatoria.

He desarrollado esta posición en otro lugar (Justicia Lingüística paraEuropa y el Mundo) y me limitaré aquí a probar que no es completamente imposible citando el Presidente alemán Joachim Gauck en su discurso acerca de “las perspectivas de una idea Europea”

Es verdad decir que la gente joven está creciendo con el Inglés como lingua franca. Sin embargo, siento que no deberíamos simplemente permitir que las cosas sigan su curso en materia de integración lingüítica. Porque más Europa significa multilingüismo no solo par las élites sino para segmentos siempre más grandes de población, para más gente siempre, últimamente para cada uno. Estoy convencido que sentirse en casa en una lengua nativa y en su magia y ser capaz de hablar suficiente Inglés para manejarse en todas las situaciones y a todas las edades  pueden coexistir en Europa. Un lenguaje común haría más sencillo  realizar mi deseo para el futuro de Europa- un ágora Europea, un foro común de discusión para capacitarnos a vivir juntos en un orden democrático

Palabras de tal coraje y amplitud de miras nos deberían dar esperanza, pero no fueron exactamente recibidas en Alemania con aprobación unánime, patria del primer lenguaje de la UE en términos de hablantes nativos. Ello conduce a un conjunto de cuestiones difíciles, no solamente acerca de cómo democratizar la competencia en la lingua franca, sino también de prevenir que el forum público Europeo sea colonizado por la prensa Anglo-Americana- The Economist, The Financial Times, Politico y otros. Dejo estas cuestiones al margen así como otras sobre lo que es necesario hacer, más allá de esta dimensión lingüística para fortalecer el demos Europeo y ayudar a conseguir lo que Hayek consideró imposible para él.

Quiero terminar, sin embargo, regresando a una condición más fundamental y general para el progreso y a veces simplemente para la resistencia a la regresión. Fue poderosamente formulada en el párrafo final de la lección de Max Weber en 1919 Politik als Beruf: 

La política es un fuerte y lento aburrimiento de comisiones duras. Requiere tanto pasión como buen juicio. Ciertamente toda la experiencia histórica confirma la verdad de que el hombre no habría conseguido lo posible a menos que continuamente hubiera intentado lo imposible. Pero para hacer tal cosa un hombre debe ser un líder y no solamente un líder sino un héroe también. En un sentido muy sobrio de la palabra. E incluso aquellos que non líderes ni héroes deben armarse a sí mismos  con aquella valentía del corazón que puede soportar incluso el derrumbe de todas las esperanzas. Esto es necesario ahora o en otro caso los hombres no serán capaces de obtener lo que es posible hoy. Solamente tiene la llamada de la política el que está seguro que de que no se derrumbará cuando el mundo es desde su punto de vista demasiado estúpido o básico para lo que el quiere ofrecer.

Estos son los hombres y mujeres que Europa urgentemente necesita para conducir la lucha cuesta arriba de una Europa más justa. Es su dedicación y su persistencia, su pasión y su buen juicio lo que hará posible un día aquello que hoy es -o parece- imposible.

This text is excerpted from the Max Weber lecture “Just Europe” delivered at the European University Institute on 16 November 2016.

© Social Europe
(traducción Guillermo Ruiz Zapatero.La traducción corresponde a una licencia no comercial)

Thursday, March 19, 2015

"COMO LA TROIKA INFRINGE EL DERECHO DE LA UNION"




by on 18 March 2015





¿Cómo la Troika lo hizo formalmente?


En el 2010 fue evidente que la “constitución europea” no ofrecía ninguna guía acerca de cómo debería manejarse una crisis de esta envergadura. Así, en lugar de poner en marcha los procedimientos democráticos previstos para hacerlo, el “Derecho de la Unión” fue rápidamente fuera de la situación y en su lugar se usó el derecho internacional. La Troika es un artefacto que llegó vía utilización de las regulaciones de la ley internacional sobre mecanismos de rescate.


¿Cuál debería haber sido el procedimiento jurídico adecuado?


Una enmienda a los Tratados de la Unión previendo la temprana intervención del Parlamento Europeo. El Parlamento habría tenido un derecho de veto vía una convención y los nuevos tratados modificados tendrían que haber sido ratificados por los parlamentos nacionales también de acuerdo con los procedimientos constitucionales de cada país.


¿Habría ello significado, por otra parte, que un país individualmente habría tenido derecho de veto y podría haber parado el proceso completo?


Precisamente


¿Cómo han sido puesto en vigor los acuerdos?


Aquí hay una muy clara división del trabajo: El Eurogrupo está solo para coordinar las cosas-incluso si tiene cantidad de poderes en términos reales, legalmente no puede decidir nada. En las políticas de rescate como tales, los países “programa”, por ejemplo Grecia o Portugal, alcanzan acuerdos con la Troika conocidos como programas- esto es “memorandos de entendimiento”-Estos programas prescriben condiciones. Si las condiciones se cumplen, entonces el dinero es transferido desde los fondos de rescate. Pero la ratificación –por los parlamentos nacionales- en los fondos de rescate relevantes es necesaria. Ahora, éste es el Mecanismo Europeo de Estabilidad o ESM, que prevé un órgano de gobierno que tiene que tomar una decisión unánime sobre cada programa considerado.

¿Quién se sienta en este órgano de gobierno?


Los ministros de finanzas de los países miembros del euro


¿Si una medida de la Troika no se ajusta a las leyes del país afectado, qué sucede? Existe el caso por ejemplo de las mujeres de la limpieza que estaban empleadas en los ministerios griegos y que fueron despedidas durante la ejecución de los programas de recortes. Los despidos fueron declarados ilegales por el Tribunal Supremo Griego


Hay varios caminos: primero, como decimos, plantear la cuestión de que ello es contrario a la constitución del país en cuestión. Si prospera, puede llevar al Tribunal Constitucional a anular la medida. Ello ha sucedido dos veces en Portugal en relación con las reformas de las pensiones prescritas por la Troika. Desde luego hay otras vías, por ejemplo invocando el Derecho de la Unión. Pero el problema aquí es que, aunque muchas medidas de la Troika son extremadamente dudosas bajo el Derecho de la Unión y casi con certidumbre lo infringen, solo hay una protección limitada. Si quisiera entablar una acción para declararlas nulas e inválidas, ello solo podría hacerse sin condiciones adicionales si yo fuera un Estado miembro o un órgano de la Unión. Si yo fuera una de las mujeres de la limpieza afectadas tendría que poder aportar evidencias muy complicadas de que soy “directamente afectado”.Ello es muy difícil en la mayoría de los casos.


Hay también un estudio sobre esto: “las políticas de austeridad y los derechos humanos”. Examina la legalidad de las políticas de la Troika en años recientes, ¿cuáles son los resultados más pertinentes?


Los resultados centrales son: las condiciones sobre el dinero procedente de los fondos de rescate no son en sí mismas problemáticas. Lo problemático es la configuración de las condiciones. Si consideras que el servicio de salud griego fue brutalmente recortado, puedes ver que tales condiciones infringen derechos básicos garantizados por la Carta Fundamentals de los Derechos de la Unión Europea y por la Convención Europea de Derechos Humanos. Aquí, en el ejemplo, el derecho a la salud. El estudio examina esto en varios Memoranda de Entendimiento y concluye que varios derechos fundamentales han sido infringidos de forma masiva.


Sobre esto. Uno puede declarar que los estados pueden desde luego interferir con los derechos fundamentales pero deben actuar de forma proporcionada: deben probar que no tienen medios menos lesivos para logar un cierto objetivo. Este objetivo era la consolidación de los presupuestos. Claramente había posibilidades menos intervencionistas de consolidar los presupuestos, tales como por medio de la tributación sobre la riqueza que en Grecia está por debajo del promedio de la eurozona. O vía el gasto de defensa que en Grecia es muy alto, desproporcionadamente alto en comparación con la eurozona. Pero no establecieron ningunas condiciones en este área.





Los media siempre informan de que los países acreedores insisten en la necesidad de atenerse a los tratados-un mantra repetido por Juncker y Schäuble. Pero otros hablan de los desequilibrios germanos. ¿Cuáles son las reglas de compromiso aquí?



Hay una gran hipocresía aquí porque las demandas a Grecia pueden ser aplicadas a las mismas instituciones. La Troika está obviamente en una infracción del Derecho de la Unión como consecuencia del inadecuado mandato del Banco Central Europeo; sus programas concretos infringen la Carta Fundamental de los Derechos de la Unión Europea


¿A qué reglas debería estar sujeta Alemania cuando uno considera sus desequilibrios externos con la zona euro que afectan a todos los países de la Unión Monetaria?


Desafortunadamente, Alemania tuvo éxito durante las negociaciones en avanzar el argumento de que los déficits y superávits por cuenta corriente (como el de Alemania) no deberían ser tratados igual. Ambos son dos caras de la misma moneda como e afirma el economista Heiner Flassbeck, pero Alemania usó su indudable poder en las negociaciones para lograr un acuerdo de que los superávits tenían márgenes mucho más altos que los déficits. Así la Comisión Europea no ha puesto en  marcha el procedimiento que cuestionara el rol de campeó mundial de la exportación de Alemania


¿Qué paralelismos pueden se trazados con la forma en que las crisis fueron manejadas en los años 1930?


En los años 1930 sucedió lo mismo que ahora en Alemania y Austria: la economía colapsada supuso que los ingresos del Estado se hundieran como una piedra. El argumento en el lado conservador y ordoliberal fue que esto no era el problema de los mercados financieros y el capitalismo desregulado sino de las excesivas demandas de la población, de los trabajadores y de los sindicatos.


La idea de cómo esto debía manejarse-es interesante que los mismos conceptos se han usado ahora- fue, por ejemplo, la introducción de una “freno de deuda” en Alemania, la introducción de de comisarios de recortes para ciertos países y ciudades. Estamos experimentamos la misma infracción legal que la que observamos hoy parcialmente a nivel europeo. Esto es, se dio la vuelta entonces a la Constitución de Weimar y las leyes fueron aprobadas por medio de decretos de emergencia. 


¿Es esta también la razón por la que el Gobierno Griego siempre plantea la idea de que la única solución es a través de una conferencia paneuropea de deuda- regreso al futuro (sic) por así decir?


No creo que la historia simplemente se repita. Pero es que claro que las políticas de crisis de hoy, que son muy similares a las de los años 1930, hacen más probable la posibilidad de soluciones autoritarias. Es muy importante oponerse a ello de forma temprana y yo opino que la propuesta del Gobierno Griego de sacar conclusiones similares a las de entonces y convocar una  conferencia de deuda tiene sentido. De forma interesante la conferencia de deuda que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial, juzgada desde condiciones externas, fue en una situación similar a la de hoy: Alemania tenía entonces deudas más grandes incluso que Grecia hoy.

Después de la Guerra ocasionada por Alemania y Austria la deuda alemana estaba en el 200% del PIB. La gente dijo entonces que estas deudas no eran sostenibles y que si no se proporcionaba alguna tipo de remisión había una gran probabilidad de que las fuerzas autoritarias ganaran de nuevo, Así se hizo una quita entonces de la mitad de la deuda de Alemania y se vinculó el repago del resto al renovado crecimiento económico en Alemania. Al final ello ayudó a la economía de posguerra alemana a crecer muy satisfactoriamente.

(traducción al español de Guillermo Ruiz)

This is an edited version of the transcript of an interview with Lukas Oberndorfer, a lawyer and EU expert in the Austrian chamber of labour, carried out by Johanna Jaufer of state broadcaster ORF. The full interview (in German) can be read here:http://fm4.orf.at/stories/1755186/