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Sunday, September 30, 2018
Sunday, July 15, 2018
LA CAUSA DE LA DISOLUCIÓN TRUMPIANA DE EUROPA
The cause
of the Trumpian dissolution of Europe is the
increasing – and, God knows, realistic – awareness among the European
population that the credible political will to break out of this destructive
spiral is lacking. Instead, the political elites are being sucked into the
timid, pollster-driven opportunism of short-term power maintenance. The lack of
courage to form even a single idea of one’s own for which a majority
must first be won is all the more ironic because a majority prepared to
demonstrate solidarity already exists as a fleet in being. I believe that the
political elites – first and foremost the despondent social democratic parties
– underestimate the disposition of their voters to engage themselves for
projects reaching beyond narrow self-interest. The fact that this view isn’t
just a reflection of unfulfilled philosophical ideals can be seen in the most
recent publication by the research group led by Jürgen Gerhards, who for years
has pursued wide-ranging and intelligent comparative studies on solidarity in
13 EU member states. He has not only found indicators for a shared European
identity distinct from national identity, but also an unexpectedly high
willingness to support European policies that would imply redistribution across
national boundaries.
(…)
Simply
looking back at the eternal rise and fall of the empires since Antiquity misses
the novelty of the current situation. Despite continuing to grow together,
global society remains politically fragmented. This frailty of politics
provides a sense of the threshold before which people around the world recoil
and shy away. I am referring here to the threshold of supranational and yet
democratic forms of political integration that ask of voters that they, before
casting their ballots, consider the perspectives of all citizens, even across
national borders. The advocates of political realism, who have nothing but
scorn for such a concept, often forget that their own theory is rooted in the
Cold War conflict that involved two rational actors. Where, though, can
rationality be found in today’s political arena? Viewed historically, the
overdue step toward an effective Euro Union is part of the same learning curve
that already took place once before with the development of national
consciousnesses in the 19th century. Then too, the cognisance of national
belonging beyond town, city and region did not evolve in any “natural” way.
National identities were, rather, purposefully created by leading elites by
adapting the shared consciousness of the populations to the already existing
and wider ranging functional contexts of modern territorial states and national
economies. Today, national populations are overwhelmed by the politically
uncontrollable functional imperatives of a global capitalism that is being driven
by unregulated financial markets. The frightened retreat behind national
borders cannot be the correct response to that challenge.
(Jürgen Habermas won the German-French Media Prize in early July. This (Are we still good europeans?) is his acceptance speech in Berlin first published by Die Zeit. English translation by Charles Hawley.)
Tuesday, December 6, 2016
EL PLAN DE THATCHER Y CÓMO DERROTARLO
El plan de Thatcher y cómo derrotarlo
Philippe Van Parijs
¿Dónde podemos encontrar la más lúcida y compacta descripción del
predicamento de la Unión Europea
de hoy?. En una poderosa intervención para su creación escrita hace casi 80
años. En “Las condiciones económicas del
federalismo interestatal” (1939), reimpresas en su Individualismo y OrdenEconómico, Friedrich Hayek explica por qué el encuentra una federación
multinacional, más tarde ejemplificada por la UE, una idea maravillosa. Esto es, esencialmente,
porque combina dos características.
La trampa de Hayek
En primer lugar, está la función deshabilitante del mercado común, es decir
los límites económicos sobre la política estatal que derivan de la libertad de
movimientos entre las fronteras:
Si los bienes, las personas y el dinero pueden moverse libremente entre las
fronteras interestatales, resulta imposible incidir en los precios de los
diferentes productos mediante la acción de los estados individuales
El desapoderamiento de los gobiernos nacionales no se limita a la fijación
de precios:
Como se demostrado por la experiencia en federaciones existentes, incluso la
legislación sobre la restricción del trabajo infantil o de las horas de trabajo
llega a ser difícil para el estado individual […}] No solamente la mayor
movilidad entre los estados hace necesario evitar toda clase de tributación que
lleve el capital o el trabajo a otro lugar, sino que habrá también
considerables dificultades con muchos tipos de tributación indirecta.
En la esfera de los estados, todas las organizaciones económicas centrales
serán seriamente debilitadas:
Una vez las fronteras dejan de esta cerradas y el libre movimiento es
asegurado, todas estas organizaciones nacionales, sean sindicatos, cárteles o
asociaciones profesionales, perderán su posición monopolística y entonces, como
organizaciones nacionales, su poder para controlar la oferta de sus servicios o
productos
Maravilloso- para Hayek! ¿Pero no será la capacidad para actuar al nivel
nacional reemplazada por una capacidad para actuar al recién creado nivel de la
federación? De ninguna manera- y esta es la segunda característica que, combinada con la primera, da cuenta del
entusiasmo de Hayek. Porque hay dos serios obstáculos a la creación de tal
capacidad. En primer lugar las diferencias económicas serán mucho más
pronunciadas en una entidad grande que en una pequeña:
Muchas formas de interferencia estatal, acogidas en un estadio de progreso
económico, son consideradas en otro como un gran impedimento. Incluso tal legislación
como la limitación de las horas de trabajo o el seguro de desempleo
obligatorio, o la protección de diversiones , serán vistas de diferente manera
en regiones pobres y ricas y puede ser que en la primeras sean dañosas y
levanten un oposición violenta por parte de la gente que en las regiones más
ricas las demandan y se benefician de ellas
En Segundo lugar; y más seriamente, una federación multinacional carece de
la identidad común y de la disposición a la solidaridad asociada en la que las
naciones estado pueden descansar:
En las actuales ideologías nacionales es comparativamente fácil persuadir al
resto de la comunidad que es en su propio interés proteger “su” industria del
acero o “su” producción de trigo o lo que sea […] la consideración decisiva es
que su sacrificio beneficie a sus compatriotas cuya posición les resulta
familiar. ¿Operarán los mismos motivos en beneficio de otros miembros de la Unión? ¿Es esperable que el
campesino francés esté dispuesto a pagar más por su fertilizante para ayudar a
la industria química Inglesa? ¿Estará de acuerdo el empleado en la ciudad de
Londres en pagar más por sus zapatos o su bicicleta para ayudar […] a los
trabajadores Belgas?
No hay ninguna duda para Hayek en cuanto a la respuesta. El, sin embargo,
concede que:
Estos problemas no son , des luego, infrecuentes en los estados nacionales
tal como los conocemos. Pero resultan menos difíciles por la homogeneidad
comparativa, las convicciones e ideales comunes y la entera tradición común de
la población de un estado nacional
Las decisiones en particular son menos difíciles de aceptar si el gobierno
que las toma se considera que está formada de compatriotas en lugar de
mayoritariamente de extranjeros
Aunque en el estado nacional la sumisión a la voluntada de la mayoría será
facilitada por el mito de la nacionalidad, debe resultar claro que la gente
será reacia a someter cualquier interferencia en sus asuntos diarios cuando la
mayoría que dirige el gobierno está compuesta de gente de diferentes
nacionalidades y tradiciones. Es, después de todo, sentido común que el gobierno central en una federación
compuesta de mucha gente diferente tendrá que restringir su ámbito si debe
evitar encontrar un resistencia creciente de parte de los varios grupos que
incluye.
El resultado de la combinación de estas dos características-límites
económicos sobre el estado nacional y límites políticos sobre el gobierno de la
unión- debería ser lo suficientemente claro:
Parece haber poca duda que el ámbito de
la regulación de la vida económica será mucho más estrecho para el
gobierno central de una federación que para los estados nacionales. Y puesto
que, como hemos visto, el poder de los estados que forman la federación será
todavía más limitado, mucha de la interferencia con la vida económica a la que
hemos estado acostumbrados será impracticable bajo una organización federal.
En consecuencia, la creación de tal federación multinacional es una
herramienta esencial y fantástica para la realización del “programa liberal” de
Hayek, lo que mucho más tarde ha llegado a ser “neoliberalismo”. Directamente:
La creación de una efectivo orden legal internacional [en la forma de de una
federación multinacional] es un complemento necesario y la consumación lógica
del programa liberal.
El camino desde la European Act al Brexit
Si hay un apersona que captó perfectamente el mensaje de Hayek, ella fue
Margaret Thatcher. Ella hizo campaña para confirmar la pertenencia de su país a
la Comunidad
en 1975.En el gobierno entre 1979 y 1990 apoyó con fuerza tanto la unificación
del mercado común , particularmente a través de la Single European Act, como la
expansión de su alcance hecho posible por el colapso del telón de acero en
1989.De acuerdo con el argumento de Hayek, la movilidad incrementada
creada por la profundización del mercado
común desapoderó a los estados miembros, mientras que la creciente
heterogeneidad creada por las ampliaciones post 1989 previno que la federación
asumiera poderes regulatorios y redistributivos
que los estados miembros resultaban incapaces de ejercitar. Esta es la
trampa de Hayek, la trampa en la que mas que nunca estamos gracias a las
ampliaciones de 2004 y 2007 y a la defensa sin desmayo de las “cuatro libertades”
por la Comisión Europea
y el Tribunal de Justicia de la Unión
Europea.
¿Cómo deberíamos reaccionar? Como lucidamente explicó Hayek, si excluimos un
nuevo levantamiento de las fronteras nacionales, con las enormes pérdidas
económicas y de todas clase que podría desencadenar, queda una sola opción:
debemos construir un genuino cuerpo político europeo que afronte el mercado
único Europeo, en lugar de permitir a cada nación estado luchar con los límites
impuestos por dicho mercado y, más allá, por un mercado mundial crecientemente
globalizado. En particular, necesitamos urgentemente construir instituciones
económicas que organicen al menos parte de la redistribución a una escala
mayor. Tal redistribución impulsará la persecución de la justicia directamente,
por medio de transferencias de la unión mejor protegidas contra la competencia
social y tributaria que la redistribución a nivel nacional e indirectamente
mediante la protección de la redistribución nacional contra la competencia
social y tributaria
Esto no significa que necesitemos construir un megaestado social a nivel de la UE igual al que existe a nivel
federal en los Estados Unidos. Nuestros respectivos estados nacionales han sido
modelados, y deberían continuar siendo modelados, por debates separados durante
mucho tiempo. Aunque solamente fuera por la diferencia lingüística de estos
debates, una particularmente fuerte versión de la subsidiariedad debería resultar
aplicable. En materias de política social como en muchas otras, ello
justificaría un grado de descentralización significativamente mayor que el que
sería óptimo con un población mononacional del mismo tamaño. El riesgo moral
inherente a tal descentralización reduciría legítimamente el nivel óptimo de
transferencias entre estados: “ninguna solidaridad sin responsabilidad”, como
continuamente oímos a lo largo de la crisis griega. Sin embargo, el hecho de
que un alto nivel de solidaridad es más duro de conseguir y mantener políticamente
a nivel Europeo que a nivel nacional no lo hace menos importante.
Omito aquí la forma que esta amplia redistribución de la la UE podría y debería tomar ( ver
El Euro-Dividendo). Lo que es claro, sin embargo, es que sus posibilidad
política y sostenibilidad requiere un ulterior apoderamiento de la Unión, que debería estar
autorizada a gravar y redistribuir entre las fronteras de una manera menos
insignificante que la que emplea hoy. La
UE no necesita imitar el estado federal americano, pero
necesita hacer más de lo que dicho estado hace si no quiere permitir que su
modelo social Europeo degenere, inmovilizado como está en la trampa de Hayek,
en algo mucho más patético que el estado de bienestar americano, al que los
Europeos tan a menudo miran desde arriba. Tal movimiento, urgentemente
necesario para salir de la trampa, es desde luego exactamente lo que Margaret
Thatcher, discípulo de Hayek hubiera odiado que ocurriera. En Statecraft, su
libro de 2002, ella formula una fiera defensa contra los que quieren erigir
algo similar a los Estados Unidos de Europa:
El paralelismo [con los Estado Unidos] es tan equivocado como profundamente
significativo. Es equivocado porque los Estados Unidos se basaron desde su
formación en un lenguaje, cultura y valores comunes-Europa no tiene ninguna de
estas cosas. También es equivocado porque los Estados Unidos se fraguaron en el
siglo 18 y se transformaron en un sistema federal verdadero en el siglo 19 a través de los acontecimientos, sobre todo
de las necesidades y resultados de la guerra. En contraste, “Europa” es el
resultado de planes, es, desde luego, un proyecto utópico clásico, un monumento
a la vanidad de los intelectuales, un programa cuyo destino inevitable es el
fracaso: solamente la escala del daño final resultante resulta dudosa.
Después del famoso discurso del ministro de exteriores alemán Joschka
Fischer sobre el objetivo último de la integración europea (Berlín, Mayo 2000),
no dudo en personalizar:
No es ninguna sorpresa para mí que los mayores partidarios del
Euro-federalismo hoy echaran primero sus dientes políticos en el utopismo infantil,
teñido con la violencia revolucionaria, en los últimos 60 y 70.
En la medida en que se propaga que esto es precisamente lo que hay que hacer
para salir de la trampa de Hayek, en la medida que crece la presión para
moverse en esta dirección, su aviso a Gran Bretaña fue, y todavía sería hoy,
para salir de la tenaza de este monstruo: después de “Yo quiero la devolución
de mi dinero” es el turno de “Queremos nuestro país de vuelta”.
Pero, para no deshacer lo que se ha hecho durante décadas de acuerdo con el
guión de Hayek, es crucial que Gran Bretaña retenga pleno acceso-y permanezca
plenamente sujeta- al mercado Europeo, que Gran Bretaña y Margaret Thatcher
pueden estar orgullosos de haber contribuido a profundizar y aumentar. De esta
manera, Gran Bretaña, habiendo recuperado su “soberanía”, puede tranquilamente erosionar,
por medio de la competencia tributaria y social, cualquier intento serio de
perseguir la justicia igualitaria en Europea, tanto a nivel nacional como de la Unión. En otras
palabras; “Déjennos Brexit pero “suavemente”, para conservar nuestra capacidad
de sabotaje intacta”.Esto es lo que se puede llamar, sin mucha fantasía, el
plan de Thatcher, la conspiración dirigida a salvar el programa neoliberal de
Hayek del peligro de “proyecto utópico clásico” de una unión política, social y
tributaria.
La Utopía Europea que necesitamos
El mismo Hayek, sin embargo, involuntariamente nos aconseja no abandonar
este proyecto utópico. Diez años después de escribir el artículo antes citado,
en el epílogo de la
Segunda Guerra Mundial, Friedrich Hayek estaba desesperado
acerca del cambio de los acontecimientos en Europa y Norteamérica. Con el New
Deal, la expansión de los programas de seguridad social, las nacionalizaciones,
y la expansión de regímense socialistas en Europa del Este de Estonia a
Albania, el estatismo ganaba terreno en todo el mundo. En un artículo publicado
en 1949 bajo el título “Los intelectuales y el socialismo” urgía a sus
compañeros liberales a erigir
precisamente lo que Thatcher habría despreciado como “un monumento a la vanidad
de los intelectuales”:
Si debemos evitar tal resultado, debemos ser capaces de ofrecer un Nuevo
programa liberal que apele a la imaginación. Debemos hacer la construcción de
una sociedad libre otra ves una aventura intelectual, una obra del coraje. De
lo que carecemos es de una Utopía liberal, […] un verdadero radicalismo liberal
que no ahorra las susceptibilidades de los poderosos (incluyendo los
sindicatos), que no es demasiado práctico y que no se limita a lo que hoy
parece políticamente posible[…] La principal lección que el verdadero liberal
debe aprender del éxito de los socialistas es que fue su coraje por ser Utópicos
lo que les ganó el apoyo de los intelectuales y por tanto una influencia en la
opinión pública que está diariamente haciendo posible lo que hasta recientemente
parecía profundamente remoto
Articular nuestras utopías no es solo una manera de capacitarnos para lograr
lo que es posible. Hace posible lo que actualmente es imposible. Si Hayek no
hubiera pensado así y no hubiera estado en lo cierto al pensar así, su
neoliberalismo no estaría dominando el mundo medio siglo después. Si no
queremos permanecer inmovilizados con el neoliberalismo o abandonar el terreno
libremente a las distopías nacionalistas o yihadistas, lo que necesitamos ahora
es aprender de Hayek lo que el aprendió de los socialistas. Necesitamos utopías
auténticas, no menos, como Europeos en lo que se refiere al destino de la Unión europea.
Pero si el proyecto utópico que necesitamos debe tener algún oportunidad de
ser realizado, deberá protegerse así mismo contra la presión de la
globalización, incluyendo- mediante duras negociaciones del Brexit- contra la
competencia tributaria y social de de un estado potencialmente pirata al otro
lado del canal. Sobre todo, necesitará
fortalecer sus instituciones federales
y desarrollar el demos a nivel de la UE requerido para hacerlas funcionar. Esto
requerirá muchas iniciativas y cambios estructurales, especialmente para fortalecer
el alcance de la deliberación pan-Europea referente a la negociación entre los
estados. Pero un desarrollo es más importante que cualquier otro, y fue hábilmente
identificado por Margaret Thatcher en su Statecraft:
Quizás la falta más significativa del ampuloso superestado [es decir la Unión Europea] es que no es, no
será, de hecho no puede ser en último término, democrático […] La razón real
por la que no puede funcionar una democracia pan-Europea es porque no existe
ninguna opinión pública pan-Europea[…] Es un lugar común, pero es demasiado a
menudo olvidado, que los naciones de la Unión Europea están
profundamente divididas por el lenguaje- no menos que doce lenguajes
principales se hablan ampliamente entre sus presentes miembros …[…] Desde luego,
a su tiempo todos los Europeos pueden, en cualquier caso, hablar Inglés (Yo solamente
medio sonrío). Si tal cosa sucede, resultaría posible considerar seriamente el
tratar de hacer funcionar la democracia al nivel pan-Europeo.
No puede haber un demos Europeo a menos que la gente sea capaz de
comunicarse fácil y efectivamente una con otra a pesar de la diversidad de sus
lenguajes nativos. Esto requiere la democratización de una común lingua franca.
En la UE, esta
lingua franca es y continuará siendo el Inglés, una histórica mezcla con
pronunciación de Alemán y Francés que operará
como un medio más neutral de comunicación entre los Europeos después del
Brexit. Pero esta democratización de una común lengua franca puede y debe ser hecha consistente con el respeto por la
diversidad de lenguajes nativos y con su preservación duradera, gracias a la
específica implementación territorial de reglas obligatorias en lo que se
refiere al uso de lo lenguajes en la comunicación pública y en la educación
obligatoria.
He desarrollado esta posición en otro lugar (Justicia Lingüística paraEuropa y el Mundo) y me limitaré aquí a probar que no es completamente imposible
citando el Presidente alemán Joachim Gauck en su discurso acerca de “las
perspectivas de una idea Europea”
Es verdad decir que la gente joven está creciendo con el Inglés como lingua
franca. Sin embargo, siento que no deberíamos simplemente permitir que las
cosas sigan su curso en materia de integración lingüítica. Porque más Europa
significa multilingüismo no solo par las élites sino para segmentos siempre más
grandes de población, para más gente siempre, últimamente para cada uno. Estoy
convencido que sentirse en casa en una lengua nativa y en su magia y ser capaz
de hablar suficiente Inglés para manejarse en todas las situaciones y a todas
las edades pueden coexistir en Europa.
Un lenguaje común haría más sencillo
realizar mi deseo para el futuro de Europa- un ágora Europea, un foro
común de discusión para capacitarnos a vivir juntos en un orden democrático
Palabras de tal coraje y amplitud de miras nos deberían dar esperanza, pero
no fueron exactamente recibidas en Alemania con aprobación unánime, patria del
primer lenguaje de la UE
en términos de hablantes nativos. Ello conduce a un conjunto de cuestiones
difíciles, no solamente acerca de cómo democratizar la competencia en la lingua
franca, sino también de prevenir que el forum público Europeo sea colonizado
por la prensa Anglo-Americana- The Economist, The Financial Times, Politico y
otros. Dejo estas cuestiones al margen así como otras sobre lo que es necesario
hacer, más allá de esta dimensión lingüística para fortalecer el demos Europeo y
ayudar a conseguir lo que Hayek consideró imposible para él.
Quiero terminar, sin embargo, regresando a una condición más fundamental y
general para el progreso y a veces simplemente para la resistencia a la
regresión. Fue poderosamente formulada en el párrafo final de la lección de Max
Weber en 1919 Politik als Beruf:
La política es un fuerte y lento aburrimiento de comisiones duras. Requiere
tanto pasión como buen juicio. Ciertamente toda la experiencia histórica
confirma la verdad de que el hombre no habría conseguido lo posible a menos que
continuamente hubiera intentado lo imposible. Pero para hacer tal cosa un
hombre debe ser un líder y no solamente un líder sino un héroe también. En un
sentido muy sobrio de la palabra. E incluso aquellos que non líderes ni héroes
deben armarse a sí mismos con aquella
valentía del corazón que puede soportar incluso el derrumbe de todas las
esperanzas. Esto es necesario ahora o en otro caso los hombres no serán capaces
de obtener lo que es posible hoy. Solamente tiene la llamada de la política el
que está seguro que de que no se derrumbará cuando el mundo es desde su punto
de vista demasiado estúpido o básico para lo que el quiere ofrecer.
Estos son
los hombres y mujeres que Europa urgentemente necesita para conducir la lucha
cuesta arriba de una Europa más justa. Es su dedicación y su persistencia, su
pasión y su buen juicio lo que hará posible un día aquello que hoy es -o
parece- imposible.
This text is excerpted from the Max Weber
lecture “Just Europe” delivered at the
European University Institute on 16 November 2016.
© Social Europe
(traducción Guillermo Ruiz Zapatero.La traducción corresponde a una licencia no comercial)
Thursday, March 19, 2015
"COMO LA TROIKA INFRINGE EL DERECHO DE LA UNION"
by Lukas
Oberndorfer on 18 March 2015 @L_Oberndorfer
¿Cómo la Troika lo hizo formalmente?
En el 2010 fue evidente que la “constitución europea” no
ofrecía ninguna guía acerca de cómo debería manejarse una crisis de esta
envergadura. Así, en lugar de poner en marcha los procedimientos democráticos
previstos para hacerlo, el “Derecho de la Unión” fue rápidamente fuera de la situación y en
su lugar se usó el derecho internacional. La Troika es un artefacto que llegó vía utilización
de las regulaciones de la ley internacional sobre mecanismos de rescate.
¿Cuál debería haber sido el procedimiento jurídico
adecuado?
Una enmienda a los Tratados de la Unión previendo la temprana
intervención del Parlamento Europeo. El Parlamento habría tenido un derecho de
veto vía una convención y los nuevos tratados modificados tendrían que haber
sido ratificados por los parlamentos nacionales también de acuerdo con los
procedimientos constitucionales de cada país.
¿Habría ello significado, por otra parte, que un país
individualmente habría tenido derecho de veto y podría haber parado el proceso
completo?
Precisamente
¿Cómo han sido puesto
en vigor los acuerdos?
Aquí hay una muy clara división del trabajo: El Eurogrupo
está solo para coordinar las cosas-incluso si tiene cantidad de poderes en términos
reales, legalmente no puede decidir nada. En las políticas de rescate como
tales, los países “programa”, por ejemplo Grecia o Portugal, alcanzan acuerdos
con la Troika
conocidos como programas- esto es “memorandos de entendimiento”-Estos programas
prescriben condiciones. Si las condiciones se cumplen, entonces el dinero es
transferido desde los fondos de rescate. Pero la ratificación –por los parlamentos
nacionales- en los fondos de rescate relevantes es necesaria. Ahora, éste es el
Mecanismo Europeo de Estabilidad o ESM, que prevé un órgano de gobierno que
tiene que tomar una decisión unánime sobre cada programa considerado.
¿Quién se sienta en este órgano de gobierno?
Los ministros de finanzas de los países miembros del euro
¿Si una medida de la Troika no se ajusta a las
leyes del país afectado, qué sucede? Existe el caso por ejemplo de las mujeres
de la limpieza que estaban empleadas en los ministerios griegos y que fueron
despedidas durante la ejecución de los programas de recortes. Los despidos
fueron declarados ilegales por el Tribunal Supremo Griego
Hay varios caminos: primero, como decimos, plantear la
cuestión de que ello es contrario a la constitución del país en cuestión. Si
prospera, puede llevar al Tribunal Constitucional a anular la medida. Ello ha
sucedido dos veces en Portugal en relación con las reformas de las pensiones
prescritas por la
Troika. Desde luego hay otras vías, por ejemplo invocando el
Derecho de la Unión. Pero
el problema aquí es que, aunque muchas medidas de la Troika son extremadamente
dudosas bajo el Derecho de la
Unión y casi con certidumbre lo infringen, solo hay una
protección limitada. Si quisiera entablar una acción para declararlas nulas e
inválidas, ello solo podría hacerse sin condiciones adicionales si yo fuera un
Estado miembro o un órgano de la
Unión. Si yo fuera una de las mujeres de la limpieza
afectadas tendría que poder aportar evidencias muy complicadas de que soy
“directamente afectado”.Ello es muy difícil en la mayoría de los casos.
Hay también un estudio sobre esto: “las políticas de austeridad y los derechos humanos”. Examina la legalidad de las políticas de la Troika en años recientes,
¿cuáles son los resultados más pertinentes?
Los resultados centrales son: las condiciones sobre el dinero
procedente de los fondos de rescate no son en sí mismas problemáticas. Lo
problemático es la configuración de las condiciones. Si consideras que el
servicio de salud griego fue brutalmente recortado, puedes ver que tales
condiciones infringen derechos básicos garantizados por la Carta Fundamentals de los
Derechos de la Unión Europea
y por la Convención Europea
de Derechos Humanos. Aquí, en el ejemplo, el derecho a la salud. El estudio
examina esto en varios Memoranda de Entendimiento y concluye que varios
derechos fundamentales han sido infringidos de forma masiva.
Sobre esto. Uno puede declarar que los estados pueden desde
luego interferir con los derechos fundamentales pero deben actuar de forma proporcionada:
deben probar que no tienen medios menos lesivos para logar un cierto objetivo. Este
objetivo era la consolidación de los presupuestos. Claramente había posibilidades
menos intervencionistas de consolidar los presupuestos, tales como por medio de
la tributación sobre la riqueza que en Grecia está por debajo del promedio de
la eurozona. O vía el gasto de defensa que en Grecia es muy alto,
desproporcionadamente alto en comparación con la eurozona. Pero no establecieron
ningunas condiciones en este área.
Los media siempre informan de que los países acreedores
insisten en la necesidad de atenerse a los tratados-un mantra repetido por
Juncker y Schäuble. Pero otros hablan de los desequilibrios germanos. ¿Cuáles
son las reglas de compromiso aquí?
Hay una gran hipocresía aquí porque las demandas a Grecia pueden
ser aplicadas a las mismas instituciones. La Troika está obviamente en una infracción del Derecho
de la Unión
como consecuencia del inadecuado mandato del Banco Central Europeo; sus
programas concretos infringen la Carta
Fundamental de los Derechos de la Unión Europea
¿A qué reglas debería
estar sujeta Alemania cuando uno considera sus desequilibrios externos con la
zona euro que afectan a todos los países de la Unión Monetaria?
Desafortunadamente, Alemania tuvo éxito durante las
negociaciones en avanzar el argumento de que los déficits y superávits por
cuenta corriente (como el de Alemania) no deberían ser tratados igual. Ambos
son dos caras de la misma moneda como e afirma el economista Heiner Flassbeck,
pero Alemania usó su indudable poder en las negociaciones para lograr un acuerdo
de que los superávits tenían márgenes mucho más altos que los déficits. Así la Comisión Europea
no ha puesto en marcha el procedimiento
que cuestionara el rol de campeó mundial de la exportación de Alemania
¿Qué paralelismos pueden se trazados con la forma en
que las crisis fueron manejadas en los años 1930?
En los años 1930 sucedió lo mismo que ahora en Alemania y
Austria: la economía colapsada supuso que los ingresos del Estado se hundieran
como una piedra. El argumento en el lado conservador y ordoliberal fue que esto
no era el problema de los mercados financieros y el capitalismo desregulado
sino de las excesivas demandas de la población, de los trabajadores y de los
sindicatos.
La idea de cómo esto debía manejarse-es interesante que los
mismos conceptos se han usado ahora- fue, por ejemplo, la introducción de una “freno
de deuda” en Alemania, la introducción de de comisarios de recortes para ciertos
países y ciudades. Estamos experimentamos la misma infracción legal que la que
observamos hoy parcialmente a nivel europeo. Esto es, se dio la vuelta entonces
a la Constitución
de Weimar y las leyes fueron aprobadas por medio de decretos de emergencia.
¿Es esta también la razón por la que el Gobierno
Griego siempre plantea la idea de que la única solución es a través de una
conferencia paneuropea de deuda- regreso al futuro (sic) por así decir?
No creo que la historia simplemente se repita. Pero es que
claro que las políticas de crisis de hoy, que son muy similares a las de los
años 1930, hacen más probable la posibilidad de soluciones autoritarias. Es muy
importante oponerse a ello de forma temprana y yo opino que la propuesta del
Gobierno Griego de sacar conclusiones similares a las de entonces y convocar una
conferencia de deuda tiene sentido. De
forma interesante la conferencia de deuda que tuvo lugar después de la Segunda Guerra
Mundial, juzgada desde condiciones externas, fue en una situación similar a la
de hoy: Alemania tenía entonces deudas más grandes incluso que Grecia hoy.
Después de la
Guerra ocasionada por Alemania y Austria la deuda alemana
estaba en el 200% del PIB. La gente dijo entonces que estas deudas no eran
sostenibles y que si no se proporcionaba alguna tipo de remisión había una gran
probabilidad de que las fuerzas autoritarias ganaran de nuevo, Así se hizo una
quita entonces de la mitad de la deuda de Alemania y se vinculó el repago del
resto al renovado crecimiento económico en Alemania. Al final ello ayudó a la
economía de posguerra alemana a crecer muy satisfactoriamente.
(traducción al español de Guillermo Ruiz)
This is
an edited version of the transcript of an interview with Lukas Oberndorfer, a
lawyer and EU expert in the Austrian chamber of labour, carried out by Johanna
Jaufer of state broadcaster ORF. The full interview (in German) can be read
here:http://fm4.orf.at/stories/1755186/
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